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miércoles, 20 de noviembre de 2013

CUENTO DE COSTUMBRES "LA AGRICULTURA"

CUENTO DE COSTUMBRES

definiremos los cuentos de costumbres como aquellos que carecen de elementos extraordinarios, en el sentido de fantásticos o fuera de la realidad verosímil, salvo los que puedan mantener a manera de vestigios de cuentos maravillosos, por analogía, por mimetismo o por simple intención burlesca. (Desde luego, no será la entrega y utilización del objeto mágico, que colma una carencia o repara una fechoría, pues esto constituye la médula del cuento maravilloso). Los cuentos de costumbres, por el contrario, desarrollan un argumento -muchas veces satírico y humorístico- dentro de unas determinadas circunstancias históricas y sociales, proporcionando una imagen crítica de ellas. Entre las costumbres recogidas por estos cuentos las hay de dos tipos: arcaicas y modernas -entendiendo por «modernas» las que se corresponden con las sociedades agrarias-. Tanto de unas como de otras se recogen a su vez modos de producción, relaciones de producción y, principalmente, instituciones sociales, con los principios y valores que las rigen, a menudo transformadas en símbolos, expresiones indirectas o sátiras. El enfrentamiento entre dichas concepciones arcaicas y modernas y, posteriormente, la no aceptación por una parte de la sociedad de los nuevos valores instituidos, configuran la dialéctica del cuento, el motor de sus intrigas y la explicación a su sentido más profundo.

CUENTO DE ANIMALES "LOS TRES CERDITOS Y EL LOBO"

CUENTO DE ANIMALES "EL PATITO FEO"

CUENTO DE ANIMALES

Nos referimos Sólo a aquellos que tienen por protagonistas a animales que hablan, y no a personas transformadas o metamorfoseadas, en virtud de encantamiento, en tal o cual lagarto, rana, dragón, etc. Puede haber personas en los cuentos de animales, como personajes ocasionales o en competencia con aquéllos, y ya sean secundarios o en pie de igualdad narrativa. En el comportamiento de los animales de estos cuentos, aparecen reflejos de la condición humana, más o menos directos, derivados de alguna cualidad física o de la conducta del propio animal: la astucia en la zorra, la malignidad y la tontura en el lobo, el liderazgo en el gallo, la presunción en el león, la tozudez y la corpulencia en el burro, la perfidia en la serpiente, etc. En la estructura narrativa de estos relatos advertimos dos ingredientes principales: el hambre y el humor escatológico. El primero es móvil prácticamente universal de todos ellos; se trata de quién se come a quién, o cómo el animal más pequeño evita ser comido o desposeído. Nada, pues, de moralejas ni conclusiones supuestamente edificantes, como en las fábulas y en los apólogos orientales. Todo está regido por la primera y casi única ley de los animales: comer o ser comido. Tan larga mano es la suya -la del hambre-, que alcanza incluso a un cuento tan ingenuo como el de La hormiguita (hoy La ratita presumida), donde la protagonista se come a su marido en un descuido al día siguiente de la boda; episodio, que, por cierto, ha desaparecido en las versiones comerciales de este siglo.

EL CUENTO DE HADAS

Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folclóricos —tales como hadas, duendes, elfos, brujas, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes— e incluir encantamientos, normalmente representados como una secuencia inverosímil de eventos. En el lenguaje contemporáneo, así como fuera del contexto literario, el término es utilizado para describir algo que está vinculado con princesas. Por ello, existen expresiones tales como «un final de cuento de hadas» —un final feliz—1 o «un romance de cuento de hadas», aunque no todas las narraciones de esta clase terminan con un final feliz. De igual manera, en el aspecto coloquial un «cuento de hadas» puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria. Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los niños pequeños, al compenetrar estos de forma fácil y rápida con los personajes arquetípicos de cada historia.